Cuando abrimos el taller Iria qué tiene su tienda de antiguedades justo enfrente, me dijo que tenía un vestido de novia de los años 30 o 40, no supimos precisar su época, que tal y como estaba decorando el taller pensó que me podría gustar... Al día siguiente se presento con la Joya!!!!!.
Yo dí saltos de alegría y cada día al llegar por la mañana lo miraba, lo cambiaba de sitio, le hacía fotos, presumía de el con los clientes, porqué era mi tesorooooo, solo me faltó ponermelo ,sabía que nuestro amor terminaría tarde o temprano.
Hasta qué llegó al taller una pareja de enamorados de esos de toda la vida, vamos de los que llevan más de treinta años juntos...
El miró el vestido y a ella se le escapó una sonrisa. ¿Está a la venta?.
Y supe que nuestra historia de amor terminaba...
No les importó el precio( qué he de decir bien merece la cifra astronómica que pagaron) cuando te enamoras eso es lo de menos.
El vestido se fué como llegó por sorpresa, pero yo contenta y felíz, se va a una Super Mega Casa a presidir un vestidor en un precioso maniquí, después de ser el protaginista de una super fiesta de aniversario que su nueva propietaria me ha prometido fotos con el puesto...
(Los fotos no le hacen justicia, no se aprecia bien todos los metros de tela que lleva en la falda ni los detalles de las florecitas)
Yo me la imagino o me imagino con...
Un bouquet de Peonías...
Unos maravillosos Chie Mihara...
Seguro que pronto se cruzarán en mi camino más vestidos de novia de otras épocas... yo espero paciente.
A disfrutarlo!!!!!